Para lo heroico la calidad de mortal es tan intrascendente como lo eternoLa yerba con moho, descansa en el cómodo hábitat del mate* sobre la mesada de piedra en la cocina. No, no imagines moscas. El frío, la escarcha seca que reedita la facultad de inspirar, solidifica el cuadro. Podría decirse que la vida volvió a violar la regla de que siempre hay excepciones. No las hay para ella, la vida prosigue; está, marcha, (mancha) y se expande. Prolifera andandando. La vida es tal porque tiene el mandato de hacerse. La vida quizá sea ese mandato. Manifestarse, sin importar recursos, medios, categorías, fines ni sentido. Mediada por el tiempo, también la otra cara. Van varios días. Al tercero, ella perdió la cuenta. Yace. Dejó el termo con agua ahora fría, quizá paradójicamente evaporada. También ella lo está. Es invierno. Los gusanos tampoco montan un espectáculo hollywoodense. No hay efectos especiales para la soledad con que la vida nace y mata. Alguien la encontrará, quizá ya sin referencias climáticas como muletillas de relatos. Alguien tirará esa yerba viva. Alguien tendrá asco o piedad, la cara maquillada del asco. Es lo probable. También que cada alguien sea el mismo. Pero pocos harían lo útil: - Sembrar la yerba con moho en un húmedo terruño agradeciendo o implorando, la quietud y el cese, o dejándose asir por el movimiento sin quietud ni cese, aquietando y cesando el incoformismo con lo dado en el devenir. -Y hacer de la carne, eslabón trófico para hambrientos carroñeros. Eso no lo permiten la ley ni las buenas costumbres. Los héroes y sus obras no se aferran a costumbres. Viven y actúan. No viven como el moho ni nacen como todos nosotros para la vida que muere. (Para la vida que muere: "Life dies", not "life is dying". More English is needed. (Para esas pequeñas grandezas verbales sintácticas de la intención al decir). [N. de la Edición: Más simbólico, más ininteligible, con salvadas agónicas en la conjugación, con giros imprevistos en la trama, mejor dicho, con agujeros por urdimbre*.] Mate, cultura popular, el h1n1 se muere de terror ante el afecto de compartirse.
* Aquí decía "urdiembre", gracias Vanesa, hada madrina por estar (y aún por vos estoy). |